Después de las vacaciones de Navidad, todavía sintiendo cierta resaca de las Fiestas y con la mente puesta en las torradas, demonios y conciertos de Sant Antoni y Sant Sebastià no es fácil pensar  que nuestro día a día tiene que volver a la rutina habitual.

 

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Si a todo esto encima le añades que para el colectivo universitario llegan los exámenes de final de semestre o que para los alumnos de secundaria continúan los controles periódicos, la cosa todavía se complica mucho más.

 

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Hace algún tiempo, publicamos un post con 10 consejos básicos para triunfar en los exámenes. Pienso que sería interesante que los pudieras revisar pero además podríamos añadir otras cuestiones importantes como:

 

Aprender a discriminar las ideas principales. Tenemos que pensar que en nuestros apuntes hay anotaciones que no son relevantes (lo que siempre se ha denominado “paja”) que pueden ayudar a entender los conceptos pero que no son ideas principales ni contenidos básicos de las lecciones que estamos estudiando. Así, hay que leer todo el material pero sólo memorizar y ser capaces de desarrollar aquellas ideas que pensemos que son las esenciales porque éstas son las susceptibles de ser preguntadas. Puedes utilizar esquemas, resúmenes, subrayar… Cualquier técnica que te resulte útil será aceptada.

 

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Esquema mental: Es muy interesante que después de haber estudiado hagas un repaso pero intentando dar formato en tu cerebro a una especie de esquema o estructura lógica de los contenidos trabajados. Así te será mucho más fácil recuperar una idea concreta a la hora de hacer el examen y te sentirás con más confianza incluso de establecer relaciones con otros conceptos aprendidos.

 

– Memoria espacial y visual: Relacionado con el punto anterior, cuando estés estudiando, guárdate un tiempo para crearte un mapa visual que te ayude a recordar donde está colocada cada palabra, cada título, … esto te puede ayudar durante el examen a recuperar las ideas básicas y a ser capaz de enriquecer tus aportaciones ampliando con ejemplos y otros contenidos que tengan relación.

 

– Revisar y repasar: No sólo mientras estudias (lo que ayuda a “grabar” dentro de tu cerebro los contenidos aprendidos y te aporta una mayor sensación de control y dominio de la materia), sino que también es importante, siempre que te sea posible, reservar unos minutos antes de la entrega del examen para revisar aquello que has escrito, corregir las faltas de ortografía, el sentido de las frases, mirar si has puesto el nombre (algo muy básico pero que a veces se nos olvida), …

 

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– Repartir los tiempos: La recomendación es que empezáis a contestar los exámenes por las preguntas que pensáis que mejor podéis responder y por aquellos contenidos que más fáciles os resulten. Así ganaréis en confianza, control y dominio.

 

– Confía en ti mismo y en tus avances: Si has estudiado lo más probable es que apruebes a no ser que el examen sea demasiado complicado cosa que ya no depende directamente de ti. Piensa que tú haces todo lo que está en tu mano y por eso debes tener confianza y seguridad.

 

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Bien, esto no es una receta mágica. Requiere de tu esfuerzo y dedicación pero no olvides que a parte de estudiar la actitud con la que enfrentas un examen también contribuye en la nota final.

 

¡Recuerda que tú puedes superar este reto!

 

¡Mucha suerte, fuerza y confianza!

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