Actualmente, a pesar de que haya más mujeres universitarias que hombres, tal y como se desprende de los datos que recogen diversos estudios y estadísticas, sólo cerca de un 9% de las universitarias españolas se matriculan en una carrera técnica.

 

Sólo los estudios de Arquitectura cuentan con el mismo número de matriculaciones de hombres y mujeres y, en el caso de las ingenierías, sólo el 25% son mujeres, ante el 75% de hombres.

 

 

Así, encontramos que la mayoría de universitarias de nuestro país escoge carreras sociales y de humanidades (55%) y vinculadas a la salud (36%).

 

Tras esta realidad se esconden algunas explicaciones:

 

  • La falta de referentes de mujeres en la ciencia. Ya desde nuestros primeros años de colegio se nos explica la historia con una mirada masculinizada y androcéntrica, en la que los descubrimientos y las aportaciones a la ciencia de las mujeres quedan invisibilizadas.

 

 

  • Los estereotipos de género y las creencias irracionales y no fundamentadas, que perpetúan la idea equivocada de que mujeres y hombres tienen diferentes capacidades intelectuales o que hay profesiones tradicionalmente masculinas o femeninas.

 

 

  •  La educación diferenciada de niños y niñas apoyada por los estereotipos de género que, todavía hoy en día de forma muy sutil, transmiten el mensaje erróneo que de forma natural las mujeres son más serviciales que los hombres. Así, el hecho de que las chicas se dediquen a estudiar carreras más sociales y relacionadas con la ayuda puede estar muy influido por este factor.

 

 

Sea como sea, está claro que todavía quedan muchos ámbitos en los que encontramos que la huella de la desigualdad se hace presente: la poca visibilidad de las mujeres en los espacios públicos, la poca representación femenina en altos cargos, en la política y en la ciencia, la división sexual del trabajo, el “techo de cristal”, las desigualdades salariales…

 

La juventud será el motor de crecimiento económico del futuro. Es importante tener personas bien formadas y con capacidad de impulsar cambios. Es importante que niñas, niños, chicas y chicos puedan desarrollar sus potenciales; para ello es necesario seguir promoviendo una educación igualitaria desde la infancia e irnos haciéndonos conscientes de la necesidad de seguir erradicando aquellos síntomas que perpetúen las desigualdades de género.

 

 

Así, es necesario que unamos esfuerzos y entendamos que conseguir la igualdad de género real es cosa de toda la sociedad.

 

 

 

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