Siempre he pensado que hay dos fechas clave en calendario que sirven para marcarse nuevos retos: una es justo a principios de año y, la otra, en el mes de septiembre.

 

 

Y es que, coincidiendo con el inicio del nuevo curso académico y el retorno de las vacaciones (para aquellas personas afortunadas que hayan tenido), es bastante habitual que empecemos a trazar planes y objetivos de pequeños cambios que queremos introducir en nuestras vidas, lo cual está muy bien porque es una manera de evaluar en qué punto nos encontramos y hasta dónde nos gustaría llegar.

 

 

A su vez, proyectar hacia adelante e ir consiguiendo superar pequeños retos es una manera de automotivarse y de cuidar nuestra autoestima.

 

 

No obstante, es necesario recordar que es importante que, cuando traces un plan de acción, seas consciente de que los grandes retos siempre se componen a su vez de pequeños retos. Superarlos poco a poco y sin rendirse es el camino más efectivo para conseguir todo aquello que te propongas.

 


 

Organizarse en el día a día también es una pieza fundamental en esta aventura. Así, para cuando te tengas que poner a hacer tus tareas diarias, puede ayudarte que:

 

  • Te marques una lista de tareas y prioridades y las lleves a cabo una a una de forma sucesiva. La multitarea, además de saturarte y provocar la dispersión de tu atención y tu cerebro, hará que tu gasto de energía mental sea mucho mayor.

 

 

  • Evites las distracciones: el teléfono móvil, la consulta de los correos electrónicos, las interrupciones… Dificultan tu capacidad de concentración. Marcarse un horario y seguirlo estrictamente es una buena alternativa.

 

  • Te marques tiempos de descanso, lo que te ayudará a oxigenarte y a no saturarte.

 

  • Intentes agrupar aquellas tareas que sean similares.

 

  • Si detectas que te has quedado “atascado/a” en algo, tómate un descanso y retoma la actividad después de una pausa. Pedir la opinión a otra persona a veces también puede ayudarte a valorar otros puntos de vista y a reprender la actividad con un aire renovado.

 

 

  • Y, una vez acabes un trabajo o consigas finalizar una etapa que te acerque a tu gran meta, recompénsate  y prémiate haciendo alguna cosa que te guste mucho.

 

 

Esfuerzo, constancia, confianza y pasión en aquello que haces son ingredientes esenciales para avanzar con paso firme por la vida.

 

 

Y ahora… ¡¡¡ a trazar planes y a conseguir todo aquello que te propongas!!!

 

¡Buen inicio de curso académico para todo el mundo!

 

 

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